[Bloc de notas] Apuntes sobre el fenómeno Da Vinci
Personajes planos, historia construida a base de ganchos, suspensión de incredulidad endeble. No sé si llamarlo buen libro.
Quizá gran parte del éxito se debe a la polémica que suscita.
El problema, a mi entender, es que muchísima gente desconfia de la institución eclesiastica a raiz de leer este libro, y eso no es bueno. No digo que no sea bueno desconfiar de ellos, no, eso es genial e incluso necesario, en realidad me refiero a que podemos encontrar miles de motivos con mucho más peso en el día a día y en la historia que en esa ficción, a mi parecer, poco sólida.
Si llegase a convertirse, como ya es para mucha gente, en la piedra angular del discurso antieclesiastico tendríamos un problema, ya que es facil de tirar por tierra porque sus argumentos, contra lo que muchos quieren pensar, carecen de peso y bases fiables.
Creo que Brown ha elegido bien qué explotar, pero el cómo, a nivel literario, no me convence.
Por otra parte a nivel fenómeno no puedo evitar asociarlo a Roswell.
Cuando todo el mundo andaba dando por saco con los ovnis y empezaba a hacer demasiado ruido apareció el famoso caso Roswell, con el video de marras. Toda la comunidad que andaba metida en aquello de los platillos volantes se cogió a ello como prueba irrefutable de que lo que defendían era cierto. Por fin tenían pruebas de que todo lo que estaban diciéndole al mundo era verdadero.
Cuando hasta el último de ellos estuvo cogido a ese argumento, cuando todo giraba en torno a Roswell, se demostró que el video era falso.
La comunidad de los amigos de E.T sufrió un revés brutal que los desacreditó más de lo que ya estaban, pese a tener otras miles de cosas interesantes que decir, tantas como disparates.
No puedo evitar preocuparme.
Hay gente que considera lo que Brown dice en su libro y, sin embargo, ignora lo que la historia demuestra, mucho más contundente a mi entender.
Es igual de estúpido creerte algo porque te han dicho que te lo creas que no creertelo porque te han dicho que no te lo creas, sobretodo cuando ninguna de las dos posturas se apoya en la realidad de los hechos.
Son los hechos lo que deberíamos plantearnos, lo que deberíamos usar para dar base a nuestro discurso, no las ficciones especulativas. Si no corremos el riesgo de que el Status Quo utilice un silogismo sencillo del tipo:
El libro dice que la iglesia es mala
El libro lo dice usando ciertas premisas
Las premisas son ficticias.
Si son ficiticias son falsas.
luego la iglesia no es mala.
Pensando un poco en ello es fácil ver por dónde voy.
El uso que se está dando al libro en ese sentido no me parece saludable.
Por otra parte la saturación del mercado a golpe de códigos, templarios, sectas, conspiraciones vaticanas y demás, empieza a resultar más que cargante.
Cosas que pasan, supongo.

Comments
Con todo este libro quizá sea hoy el estandarte más destacado de este fenómeno de cambio de siglos que consiste en algo más que la desacreditación de la Iglesia: la voluntad social de aniquilación. Mirando el tema con un poco de perspectiva me doy cuenta de que últimamente parece estar empapando a facetas tan variopintas como la literatura -con ese boom de literatura pseudohistórica-religiosa-ficticia- (así como hay ciencia-ficción creo que hoy podemos hablar de religión-ficción, ¿no?), el mundillo de los monólogos (Buenafuente anda fino con el tema de la Iglesia), el teatro (el peculiar Xavi Castillo y su irreverente "Con la Iglesia hemos topao, el hereje de Xàtiva y otras historias", obra bien cargada de blasfemias), también está por ahí la cruzada de Leo Bassi contra el Opus Dei... y notables hechos como la hoy más que evidente incompatibilidad de la doctrina eclesial con los Derechos Humanos, la Democracia o la igualdad de géneros. También la desconfianza en una institución que se llena la boca de ecumenismo y persiste en su consideración exclusivista y patéticamente sesgada del fenómeno espiritual... qué se yo, la crisis de la paraeta nos traerá mucha bazofia, pero es la bazofia propia de la democratización de la idea de la confrontación religiosa. Incluso para muchísima gente que no se considera católica ni religiosa en nuestra sociedad, la confrontación de su herencia judeo-cristiana y nacional ultra-católica le está pillando de nuevas. Incluso me veo a alguno creyendo que alcanza la iluminación cuando comprende que no se puede tener un hijo natural sin concurso de semen.
Posted by: Gabi | 21 de Mayo 2006 a las 07:13 PM