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El motivo de nuestra llamada

Estaba allí sentado, dejando pasar el tiempo, cuando el móvil sonó:

-Buenas tardes, ¿el señor Sanchez?
-Sí, soy yo
-Mi nombre es Susana Pérez, le llamo desde el departamento de promociones de Cablemola, tiene usted contratado con nosotros el servicio de Internet desde hace bastante tiempo.
-Sí, sí.
-Verá, señor Sanchez, el motivo de nuestra llamada es ofrecerle nuestro nuevo pack de televisión digital de forma totalmente gratuita. Tan sólo tendrá que pagar usted el receptor que, al ser ya cliente, tendría un coste de seis euros; muy económico.
-Ah, verá señorita, es que yo no tengo tele, sólo utilizo Internet, paso muchas horas trabajando con la red y por eso no contraté ninguno de los packs de televisión, teléfono e Internet que me ofrecieron ustedes en un principio.
-Ya, bueno, si no tiene televisión, señor Sanchez, esta oferta es una buena oportunidad para usted, son sólo seis euros y la instalación incluye más de cuarenta canales, además de…
-No, no. Verá, señorita, cuando digo que no tengo televisión me refiero al aparato en sí. Llevo cuatro años sin ver la televisión, la evito en la medida de lo posible, no me interesa, de verdad; veo películas, series, leo libros, utilizo la red a diario pero no me interesa la tele, tengo periódicos, gente con la que hablar y otras formas de informarme que me resultan más agradables que la televisión. Entre usted y yo, señorita Pérez; no creo en la tele, ¿sabe? La gente se muere por dentro viendo esa cosa y terminan siendo iguales entre sí; diciendo las mismas cosas, gastando las mismas bromas, riéndose de lo mismo, abusando de las mismas palabras, viéndolo todo igual. Quizá en algún momento la televisión reflejó a las personas pero ahora son ellas las que reflejan la televisión y, la verdad, no es una imagen agradable. ¿Qué quiere que le diga? Es un cacharro agresivo del que prefiero mantenerme alejado, ¿comprende?
- …
-De todas formas, muchas gracias por su oferta, son ustedes muy amables.
-…
-Hasta luego, Señorita Pérez.
-Uh, sí, Hasta luego, señor Sanchez.

Colgó, y volvió a mirar la página en blanco.

Tecleó:

“Estaba allí sentado, dejando pasar el tiempo, cuando el móvil sonó:”

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Comments

Pues una pena, con lo bien que se ven todas esas películas y series en una pantalla de televisión más grande. Lo peligroso no es la televisión, es el cable de antena, pero no se lo digas a nadie ;)

Ultimamente actualizas mas a menudo, lo cual es una agradable novedad.
Esta historia me ha recordado esas llamaditas intempestivas (pongamos un sabado a las 9 de la mañana) de una operadora de Movistar, Vodafone o cualquier otro de los jinetes del apocalipsis ..
debería estar penalizado despertar a los currantes a esas horas de un sabado para ese tipo de estupideces.Ahí si que me entrego totalmente a la furia del momento..

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