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31 de Octubre 2005

Desnudo ( publicado en antología de relatos Aledaños de la Literatura, editorial Premura. )

Cuando se hubo alejado lo suficiente se desnudó.
La sensación de la tierra, amortiguada por la hierba bajo sus pies, le gustó.
Estaba desnudo, en mitad del bosque, mientras los demás montaban sus tiendas.
Paseaba despacio, erguido, sintiendo su columna, el peso de su cuerpo en el suelo; sintiéndose vivo.
Creo en esto, se dijo, en un ser humano desnudo en el bosque.
Sin ropa, sin clase, sin dinero, sin orgullo, sin ser más ni ser menos, desnudo. Real.
Se agachó a contemplar unas hojas muertas, que crujieron entre sus dedos.
Lo hemos hecho todo mal, nos hemos contado tantas mentiras, hemos puesto nuestra fe en tantas cosas sin sentido. Derrochamos nuestra vida. Somos sombras; nos da miedo existir de verdad.
Crecemos y morimos en junglas de asfalto, creemos en leyes que nosotros hemos inventado como si formasen parte del equilibrio real del mundo.
Vivimos en la mentira de gentes sin corazón que murieron hace siglos.
Matamos a Dios y ahora matamos el cielo y las aguas sin pestañear.
Un pájaro asintió con su canción.
La luz, entre las ramas más altas, parecía escuchar sus pensamientos.
Tan pequeños, con nuestro orgullo, nuestros coches, nuestras casas, nuestros trabajos, nuestras pequeñas aficiones. Perpetuamos un sistema condenado al fracaso, mantenemos las injusticias, nos quejamos y seguimos haciendo girar la rueda.
Una hoja cayó de sus dedos y miró al frente, donde los árboles se perdían.
Nos hemos apartado madre, hemos olvidado que somos tus hijos; hemos dejado que nuestra capacidad para crear cosas nos ciegue, hemos perdido el equilibro.
Pocos sentimos tu pulso en todas las cosas vivas.
Hacemos las cosas del corazón, las que tú nos enseñaste, con la cabeza.
Nunca sale bien.
Matamos todo lo bueno y sobrevive en pequeñas excepciones por las que nos decimos que merece la pena vivir.
No nos atrevemos a salir del callejón sin salida donde nos metimos al apartarnos de tu lado.
Nos hemos vuelto cobardes, madre.
Tocó la corteza de un viejo árbol y pensó en todas las otras manos que, hace siglos, se posaron sobre él.
Alguien declaró su amor aquí, alguien traicionó y alguien fue traicionado, un niño jugó con el compañero que luego fue su enemigo, dos mujeres se sentaron y hablaron del hombre que no las amó, alguien se escondió esperando ser encontrado, una niña de grandes ojos color miel y pelo rojizo. Un hombre soñó un mundo mejor cobijado en esta sombra.
Testigos del tiempo cayendo a centenares. Cada día. En todo el mundo.
No nos importa; sólo de una forma distante y lejana.
Nuestra cabeza, nuestra lógica, nuestra educación, nuestro saber estar ha destrozado nuestra verdadera naturaleza.
Saltó sobre una enorme raíz que sobresalía de la tierra y olisqueó el aire.
Sigo aquí madre, algunos seguimos salvajes.
Sonrió entrecerrando sus ojos.
Vestimos las ropas y hablamos las lenguas pero conservamos la magia del verde.
Olemos el aire, sentimos la necesidad de decirle algo a la luna, abrazamos los árboles, respetamos toda la sabiduría que los necios asesinos que matan nuestro espíritu quemaron en piras de leña y carbón.
La niña de grandes ojos color miel y pelo rojizo, en algún lugar del tiempo, arde en una de ellas.
Sin ser doblegada; sin renunciar.
Sin pecado ni maldad.
Miró hacia el campamento, no lo veía pero podía sentirlo. Las tiendas, los fogones, las mantas, alguna radio, teléfonos.
Hablando sobre dinero, sobre programas de televisión, sobre ropa, sobre otros.
Sonrió.
No somos malos, somos idiotas.
Caminó despacio hacia sus prendas. Se vistió lentamente; tratando de permanecer desnudo con toda esa ropa puesta.
Dejó un beso en su palma, cerrando los ojos, sintiendo un escalofrío desde el corazón hasta la punta de sus pies; por toda la columna. Creciendo mientras lo daba.
Se agachó y dejó ese beso en el suelo que lo sujetaba.
Seguiré siendo tu hijo madre, todo lo que pueda.
Los árboles observaron como se marchaba, despacio, de vuelta al mundo.
Todo caerá, al final, por su propio peso.
En algún lugar, en la otra parte, donde aún es de noche, un lobo aulló a la luna bendiciendo ese último pensamiento.
Las águilas fijaron su vista en presas invisibles con una pasión antigua.
Los peces, abajo del todo, también estuvieron de acuerdo y una enorme ballena sonrió, enigmática, al secreto que compartían.
El sol se escondía para volver a salir.
Siempre ha sido así.

22 de Octubre 2005

Malditos Escritores Malditos

artículo mío publicado en la revista V30 Magazine, Octubre 2005
Malditos Escritores Malditos

"El lenguaje es un virus"
William S. Burroughs

Hay libros que miman ideas que ya tenemos, que refuerzan nuestro Aprendido Sentido De La Realidad�?�, que, al final, terminan contándonos lo que queremos que nos cuenten.
Libros que nos distraen, sin más.

Y luego están los otros.

Libros que contienen una escritura peligrosa, que hablan de aquello de lo que no queremos hablar, que cubren esa parte del espectro que siempre nos dejamos fuera, por comodidad, por cobardía o por simple costumbre. Libros que pueden aportarnos ideas nuevas, destruir ideas viejas o poner en evidencia mecanismos que nos mantienen por debajo de nuestras posibilidades.

Destaca, entre todos los escritores malditos, la figura de William S. Burroughs.
Heroe contracultural, escritor controvertido, drogadicto, homosexual e ídolo de tres generaciones rebeldes.
Para los Beat de los años cincuenta fue como un padre, y ellos, hijos agradecidos, publicaron sus textos cuando estaba totalmente inmerso en la heroína y su mundo.
Los Hippies y los "Radicales Politizados" de los sesenta y los setenta encontraron en su obra motivos para convertirlo en uno de sus autores favoritos, no sólo por sus experimentos a nivel narrativo, ni por el cut-up, ni por sus alucinadas visiones, sino por el trasfondo político de su obra, donde las corporaciones, los gobiernos y los agentes de la mentira doblegan y dominan los espíritus.
Finalmente los Cyberpunk de los noventa lo adoraron por adelantarse a su tiempo y por sus visiones oscuras sobre la máquina biológica y los sistemas de control total.
Burroughs es uno de los pilares de la contracultura que vino después. Su Yonki se adelantó, y sentó las bases, para que obras como Trainspotting de Irving Welsh fuesen posibles. Sus saltos no lineales en la narración, siempre con temas e imágenes en común, fueron un anticipo de lo que más tarde sería el hipertexto.

No sólo fue pionero en lo literario. Cuando Leary y compañía estaban experimentando con el LSD él ya lo había dejado y se había sumergido en lo más oscuro y profundo de la droga, como un explorador que, tras quince años de adicción a casi todo tipo de sustancias, volvió a contar qué había visto.
No buscó en la heroína otra realidad, una percepción alucinada, sino sumergirse más y más en el mundo que le había tocado vivir, en su parte más oscura y primitiva, y llegar a la base de todo: La dominación; el control.
Para Burroughs la injusticia humana tiene una base biológica, pues venimos de un animal violento, competitivo y brutal. Señaló la droga como el modelo más puro del capitalismo salvaje, la forma de opresión máxima, al contrario que muchos de sus contemporáneos que veían en ella una forma de liberación.

"la droga es la mercancía definitiva. No hace falta hablar para vender. El cliente se arrastrará por una alcantarilla para que le vendan. El comerciante no vende su producto al consumidor, vende el consumidor al producto. No mejora ni simplifica su mercancía. Degrada y simplifica al cliente"

Los libros de Burroughs, dejando de lado lo artístico, pueden ser consultados como manuales para la existencia. Manuales que ayudan a tomar conciencia de los poderes invisibles que actúan sobre nosotros, que nos hablan de cómo luchar contra ellos desde nuestra carne, siempre limitada.

Un escritor maldito, de los que ya no quedan.

Obras recomendadas:

Yonki �?? (Para una lectura más lineal)
El Almuerzo Desnudo �?? (Para un placentero derrame cerebral.)

10 de Octubre 2005

Las listas

Las listas no servían para eso.
Aunque, parece ser que, a los gerifaltes del pentágono eso se la trae al pairo.

El proyecto original consistía en elaborar listas de jóvenes con notas bajas y con problemas de adaptación para ayudarles a mantener, alcanzar en algunos casos, un mínimo con respecto a sus compañeros.
Una iniciativa pedagógica de cierto interés, por decir algo.

El uso que se está dando a esas listas es el siguiente:

Veteranos de la guerra de Irak, que ya lleva suficiente tiempo en marcha como para que los haya, llaman personalmente a los jóvenes que figuran en ellas. Les convencen de que su país los necesita, de que están llamados a ser los nuevos héroes.

El concepto de Héroe, desde los griegos, ha cambiado bastante.

Se trata de enfocar el reclutamiento a masas sensibles, sensibles por tener un par de cables por ahí arriba que no conectan demasiado bien, gente que busca su sitio y que quizá pueda encontrarlo siendo el próximo Rambo, pero con más amigotes.

Por supuesto las protestas de los comités educativos están cayendo en saco roto. Y los avisos de ciertos senadores republicanos que cada vez encuentran, y señalan, más paralelismos entre el conflicto iraquí y aquella escaramuza de Vietnam, también.

Tal y como está el patio, con Patriot Act de por medio, si se oponen con demasiada dureza a estas medidas del gobierno podrán ser tachados de traidores, malos americanos, y todo eso con lo que se les llena la boca en cuanto alguien señala la cantidad de estupideces en nombre de la nada y el poder que se están llevando a cabo.

Pero eso ya lo sabemos, claro.

Hay quien piensa que la cosa no va con ellos, que todo lo que ocurra allí no tiene nada que ver con el mundo en que viven, el suyo. Entiendo que es agotador, con todas esas versiones de la realidad circulando por ahí fuera, ponerse a desgranar, a vigilar el lenguaje, a ver qué hay detrás de cada una de las cosas que les cuentan; de esa virtualidad, esa imagen que les ponen delante y llaman estado actual de las cosas.

Entiendo que prefieran no valorar ciertas cosas, ser felices, vivir sus propias vidas, paz en el mundo, buen rollo y gran hermano.

El problema, aunque no lo vean, es que están en otra lista.
Sin gente como ellos todo esto no sería posible.
Algún día les llamarán, sí.
A darles las gracias por su sumisión, por su falta de interés, por su mirada dócil, por esos cojones, reales o metafóricos, que tienen.

Por ser buenos ciudadanos de un mundo cada vez más justo e igualitario.
El Puto Paraíso De Los Teletubbies �?�
Que bonito todo, joder.