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Mi tio inexistente es una revista de culto

(Publicado en la V30 Magazine, Valencia )

Podría empezar diciendo, por hacer un juego de palabras, que Dave Eggers tiene un par de huevos.

A mediados de los noventa comenzó a publicarse, en papel, una revista trimestral que atrajo la atención del mundillo literario y que terminó convertida en objeto de culto. Digo en papel porque venía publicándose en la red, como parte de un experimento que consistía, basicamente, en publicar material que se quedaba fuera de las revistas estandar por no encajar en las lineas más conservadoras y tradicionales que imperaban, e imperan, en las publicaciones norteamericanas de amplia difusión.

Los medios eran bastante modestos: Dos personas trabajando, con sus ordenadores, en un apartamento de una sola habitación. Sin embargo esta modestia en lo material se compensó con contenidos de alto voltaje: Todos los autores que en aquel momento estaban definiendo, con sus textos, la vanguardia de la literatura norteamericana encontraron, en aquella revista, un espacio donde darse rienda suelta.

Y lo hicieron.

David Foster Wallace, Jonathan Lethem, George Saunders y Rick Moody, por citar sólo algunos autores, hicieron de aquella revista que jugaba tanto con la forma como con el contenido, su segundo hogar.

La cabeza, y los huevos, detrás de aquel proyecto, pertenecían, y siguen perteneciendo, a Dave Eggers.

Nuestro hombre, no contento con haberse convertido en una de las grandes esperanzas blancas de las letras norteamericanas y en uno de los miembros más jovenes de la Next Generation, fue un poco más allá. Montó un sello editorial propio, una revista hermana (The Believer) que se convirtió en breve, como McSweeney´s, en objeto de culto, y que, a su vez, también poseía un sello dedicado a autores de vanguardia de gran calidad.

Sin casi darse cuenta terminó siendo referencia imprescindible para la contracultura independiente. Incluso la revista Times se rindió a sus pies y le reconoció como uno de los cien hombres más influyentes del planeta.

Desde hace relativamente poco podemos disfrutar, en castellano, de dos recopilatorios de la célebre McSweeney´s.
Es de agradecer, entre tanto código, tanto templario, tanto pilar de la tierra, y tanto pseudoiluminado con aires budistas, encontrarse con antologías de este calibre, con textos tan variados y frescos como los que podemos encontrar en estos dos tomos de casi cuatrocientas páginas cada uno.

Quizá podríamos criticar que la edición, pese a estar cuidada, es bastante convencional. Sobretodo si la comparamos con la revista original, que tiene una maquetación y una forma distinta en cada número. ( Dave Eggers publicó su novela, Ahora sabréis lo que es correr, sin portadas... háganse una idea. )

Actualmente McSweeney´s, con Eggers al frente, se ha convertido en más que una revista. Acaban de enviar veinte profesores de Houston para atender a niños víctimas del Katrina, han publicado entrevistas con hombres que fueron condenados a muerte y exculpados en el último momento gracias a las pruebas de ADN, texto que, no debería hacer falta decirlo, se está convirtiendo en un alegato de cierto peso contra la pena de muerte . Por otra parte los centros 826, financiados con donativos privados, libros benéficos, clases de escritura impartidas por escritores de renombre, y un amplio etcétera, están dando a cientos de jovenes oportunidades que el sistema educativo americano, por llamarlo alguna forma, no contempla.

Como habrá deducido el lector, Eggers y su banda no son gente apolítica e indiferente; hacen todo lo que pueden por crear, desde la originalidad, la creatividad, la innovación y las nuevas formas de hacer cultura, un mundo mejor.
Es por eso, quizá, por lo que podriamos afirmar que flota en gran parte de los relatos, pese a lo experimental, una crítica al status quo.

El activismo como arte, el arte como activismo; léase como se quiera, pero léase.

McSweeney´s empezó como una pequeña broma, de hecho el humor siempre ha sido importante en esta publicación, y, a día de hoy, es toda una referencia a tener en cuenta por aquellos creadores que quieren hacer algo más que llenarse los bolsillos. El nombre surgió de un modo un tanto peculiar: En su casa recibían cartas de un tal Thomas McSweeney, que afirmaba ser miembro de la familia. Al parecer las cartas eran de lo más disparatado y perturbador, por lo que el autor recuerda, así que cuando se puso a darle vueltas a la idea de la revista le pareció una buena opción.

Lo demás, como suele decirse, es historia.


Lo mejor de McSweeney's Volumen I y II
Reservoir Books
Editorial Mondadori

Links de interés:

Página de McSweeney´s: http://www.mcsweeneys.net/
Página de The Believer: http://www.believermag.com/
Página de 826: http://www.826valencia.org/
http://www.826nyc.org/
http://www.826la.com/

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Voy a buscarlo.

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