« Enero 2006 | Main | Marzo 2006 »

15 de Febrero 2006

Un café contigo

Elijo mirarnos desde sus ojos.

Seguro que, por mi forma de sonreir, soy feliz contigo. Sé disfrutar de estar en el mismo sitio que tú, quizá por eso sonrío, aunque no te han oido decir nada gracioso. De hecho llevamos unos segundos callados, frente a frente, sin apartar la vista. Esa mirada silenciosa que lo dice todo sin decir nada.

La ternura es tan evidente, ¿verdad?

Seguro que, aunque estés más cansada que otros días, ese brillo al mirarme, ese silencio y esa media sonrisa, habla de todas las cosas que no se ven, de todo lo que existe entre los dos, de todo lo que no se puede apreciar desde su mesa, mientras estamos callados, mirándonos en este café.

O quizá no.

Quizá no saben que, demasiadas veces, la apariencia nos engaña.
Algunas cosas son verdad sólo durante unos segundos. Otras ni eso.
Ellos no saben que no nos queremos.

Y, mirando desde sus ojos, yo tampoco.

9 de Febrero 2006

Iceberg

Somos tres en mi cama.

Estoy haciéndole cosquillas a una de ellas en la barriga, con la yema de mis dedos, mientras otra me rasca la espalda.

Me gusta que me rasquen la espalda.
De pequeño era la única forma de conseguir que estuviese quieto durante un buen rato.

Abrazo y me dejo abrazar un poco. No siempre puedes ser abrazado por dos frentes sin que intenten matarse entre sí, así que disfruto del momento.

Por la mañana sigo estando en el centro de la cama y sigo teniendo dos chicas conmigo. Despierto a la que está cerca de la pared y bromeamos con la que está al otro lado, encima del borde de la cama. (No, encima de mí no, me refiero al otro borde de la cama, el extremo sin pared. Exacto.) Le pateo un poco el culo, la empujo y le digo que traiga el desayuno. Sólo estoy bromeando, claro; bajamos a desayunar los tres juntos.

La chica del bar nos mira un par de segundos y sé lo que está pensando.
Lo sé porque una mañana me preguntó sobre el tema.

Estaba solo y bajé a tomar un café mientras leía los periódicos. Iba por la segunda o tercera noticia cuando ella se sentó frente a mí. Se me quedó mirando con esa cara que ponen los amigos cuando creen que tienes algo divertido que contar. Me quedé mirándola unos segundos y le pregunté, sonriendo, si pasaba algo.
Preguntó, sin perder el tono divertido, por qué iba a desayunar cada vez con una chica distinta, por qué todas tenían cara de cansadas, por qué todas eran guapas y por qué no reconocía que era un golfillo que se pegaba la vida padre.
Le dije que estoy solo, que duermo con amigas, que tengo muchas, que me fio de ellas y que ellas se fian de mí, que eso es todo, que no son ligues.

Por supuesto no se creyó ni una maldita palabra.

Podría haberselo explicado con más detalles, pero de un tiempo a esta parte no doy muchas explicaciones. Además me hace gracia que me toque el culo sin querer cuando nos damos dos besos para despedirnos, así que me parece justo que piense lo que quiera.

El caso es que su mirada, cuando nos ve entrar, es curiosa.
Nos sentamos, le pedimos los cafés y nos los trae.
Las dos chicas y yo estamos desayunando. Me preguntan si escribiré sobre esa noche. Les digo que sí. Me preguntan si lo contaré todo. Les digo que usaré la elipsis de Hemingway en el sitio más adecuado. Pedimos más café y algo de comer. Al rato estamos riéndonos.

Me encantan los icebergs.

2 de Febrero 2006

Física de Mostrador

1- Síndrome de polarización del cliente.

Supongamos un videoclub, con su correspondiente mostrador, sus películas y sus sufridos trabajadores.

El Dependiente, al encontrarse en la zona de películas (el otro lado del mostrador) se encuentra cargado de Videoclorianos�?�, que son unas pequeñas partículas que no deberías molestarte en buscar.
(Son pequeñas, sí, pero muy útiles a la hora de explicar determinados fenómenos, como se verá a continuación.)

Imaginemos que un Cliente se acerca al mostrador, con películas para devolver. Al poseer películas tiene una carga positiva de Videoclorianos�?�.

Es por ello que, encontrándose el Dependiente en una zona cualquiera del mostrador, el Cliente viajará al extremo opuesto y depositará allí las películas. Esto ocurrirá sin excepción, y tiene una base física de lo más sencilla, que encontramos también en el magnetismo:

Los polos iguales se repelen.

En caso de que hubiese dos Dependientes, uno en cada extremo, el Cliente depositaría las películas, invariablemente, en el puto centro del mostrador.

Si hubiese, además, un tercer Dependiente situado en el centro del mostrador, el Cliente decidiría que es mejor pagar retraso y ver las películas otra vez, por si no ha comprendido el final, marchándose sin dejarlas en ninguna parte.

Esto se cumple, sobre todo, si una de las películas es Japonesa y, según la crítica, profunda.

2- Excepción digestiva del síndrome de polarización del cliente

Como hemos visto, el motivo de que el cliente vaya al otro extremo a dejar las películas está directamente relacionado con la polarización de los Videoclorianos�?�

Pero existen excepciones.

Cuando uno de los dependientes está cenando, sus Videoclorianos�?�, debido a lo que el Doctor Samuel ha denominado Empatía Gástrica, vibran con otra frecuencia, y oscilan entre ésta y su frecuencia original; es decir, se descompensan.
Es por ello que, como recurso, tratan de atraer hacia ellos otros Videoclorianos�?� de carga positiva, para copiar su estructura magnética y recuperar de esta forma su configuración original. Para hacer esto tienden a emular cargas negativas de forma momentánea, es decir, invierten su polaridad.

(Ya se dijo antes que estas pequeñas partículas que no puedes demostrar, pero tampoco negar, daban para explicar muchas cosas.)

Y es por este cambio de polaridad por lo que todo Cliente cargado con películas para devolver se siente atraído, de forma inevitable, hacia el Dependiente que esté cenando en ese momento. No importa cuantos Dependientes haya libres en el mostrador, se dirigirá SIEMPRE al que esté cenando.

Todo esto son leyes inmutables y si crees que no lo son el comité científico que ha elaborado este informe está dispuesto a dejar una cabeza de caballo muerto en tus sábanas mientras duermes.

Sed buenos y entregad las películas en mano.