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28 de Mayo 2006

28-5-06

Hoy sería su cumpleaños, si aún estuviese viva.

Estaba pensando en ella y he caído en la cuenta de todas las cosas que nunca llegó a ver. La relación que más completo me ha hecho sentir sucedió justo después de su muerte, así que no la conoció. No pude hablarle de lo feliz que esa chica me hizo, de qué se siente cuando sabes que entre esos brazos está tu sitio, no puedo contarle que dentro de unas semanas ella cruzará media Europa y pasará unos días aquí, conmigo. Dormía a mi lado el día que mi madre murió. Unas cosas nacen, otras mueren y en medio vamos tirando.

Tampoco me leyó. Nunca pude contarle que una editorial de Barcelona me encarga alguna cosa de vez en cuando, ni me llegó a ver trabajando para revistas, ni leyó ninguno de mis relatos ni los artículos que he publicado aquí y allá. Conociéndola, hubiese intentando aprender a usar el correo y el navegador para leer mis cosas. Llevaría ejemplares de la revista siempre encima y quizá una copia del libro de relatos donde incluyeron uno mío. Sé que hubiese exagerado, como hacía siempre, y sé que habría terminado dándome dolor de cabeza, como cada vez que venía a verme cantar con el grupo de jazz y pasaba los tres días siguientes hablando de lo bueno que era. A mí y al resto del mundo, quisieran o no quisieran escucharla.

Nunca entendió que ese tipo de cosas me molestasen.

El caso es que echo de menos ese dolor de cabeza, enfadarme con ella por ser tan pesada; tener que decirle: déjalo ya, Mamá.

A veces nos gusta que alguien esté, aunque sea para no llevarnos bien con él.

Recuerdo nuestras conversaciones. De vez en cuando me sorprendo recordándolas. Nos lo contábamos todo, incluso las cosas que las madres y los hijos no suelen contarse, al menos por lo que yo sé. Eso marcaba algunas diferencias. A veces era una ventaja y a veces una desventaja, pero siempre era distinto a lo que veía a mi alrededor.

También tengo presentes los momentos terribles, la época en la que temí dejar de quererla por todo lo que iba ocurriendo. Parece que siempre aprendemos más de las cosas que nos hacen daño, y ella, con todo lo malo, me enseñó más que ninguna otra persona.

Siempre digo que nunca he conocido a nadie tan intenso en los dos extremos del espectro, el bueno y el malo, aunque a estas alturas lo de bueno y malo ya no tiene demasiado sentido para mí.

También me enseñó, involuntariamente, a saber reaccionar rápido bajo presión. Estaba enferma y nunca sabías por dónde iba a salir, ni cuándo, así que o fluías con lo que iba ocurriendo o te venías abajo. Recuerdo verla traer la cena por el pasillo y desplomarse de pronto. Los de urgencias decían que yo sería un buen médico, buenos reflejos, sangre fría y capacidad para aparcar las emociones y cantarles el historial de alergias e ingresos mientras ella se convulsionaba en el sofá.

La recuerdo llorando como una niña pequeña, la recuerdo riendo, la recuerdo abrazándome como si fuese la única cosa que tenía en el mundo y la recuerdo escupiéndome toda su rabia.

Me vienen a la cabeza sus momentos malos porque soy la única persona que los vivió casi todos.

La primera vez, que yo recuerde, no fue la ansiedad. Se había tomado un tubo de pastillas y tuve que mantenerla despierta mientras me ocupaba de avisar a la policía, a urgencias y a la vecina. Yo tenía siete años.

Mis padres contaban que una vez ella pasó mucho tiempo en el Hospital y que, cuando estuve delante, tras meses sin verla, no sabía quién era. Cuando al fin la reconocí le dije que estaba más flaca que la pantera rosa. Se rió. La llamé así una temporada.
Echo de menos llamarle así.

Me recuerdo de niño saltando sobre sus piernas, trepando por su vientre mientras ella me sujetaba las manos, jugando y riendo. También recuerdo que rompió, en uno de sus enfados, el que de pequeño fue mi cómic favorito. Hace poco lo vi en una tienda. No lo compré. Está roto para siempre.

La gente nunca comprende bien este tipo de cosas, sienten lástima, admiración, rechazo, intentan relativizar, ignorar, o cualquier otra cosa.

La verdad es bastante distinta a todo eso, pero escapa a lo que puede ser comunicado e interpretado en el sentido correcto. Hablar de ello es una de las partes más complicadas cuando alguien quiere entender quién es la persona que tiene delante y pregunta.

Sólo he visto una mirada que me diga que comprende, que es capaz de ver todo lo que se queda fuera de lo dicho, lo que realmente importa. Y dentro de unos días volveré a verla, durante un pequeño espacio de tiempo. Suficiente para compensar.

Tengo grabada la última vez que fui a casa de mi madre antes de su muerte. Ella estaba poniendo la mesa y miró al vacío un momento, se giró y dijo: Sé que he hecho muchas cosas mal y que no nos hemos entendido, pero creo que algo debo haber hecho bien, porque eres una persona especial.

Lo más parecido a una disculpa por mil cosas.
La acepté.

El siguiente recuerdo soy yo besando su frente. Ella ya estaba muerta.
Bromeé con su peinado el día de su entierro.
Ella lo habría hecho, y tampoco le habrían entendido.

Si aún viviese le llamaría a felicitarle el cumpleaños, le contaría que la chica que mejor se ha portado conmigo viene a verme y que eso me hace muy feliz, que he conocido personas que me han hecho sentir muy bien, pero no feliz del modo en que ella me hace sentir, y que su visita me va a alegrar mucho la vida. Seguramente quedaríamos para ir a comer uno de estos días a casa y así podrían pasar un rato juntas. Después hablaríamos de alguna tontería, y al final le diría que, con lo bueno y lo malo, con el cariño y la furia, fue una buena madre, aunque sea difícil de entender.

Pero no puedo llamar.
No hay nadie al otro lado.

21 de Mayo 2006

[Bloc de notas] Apuntes sobre el fenómeno Da Vinci

Personajes planos, historia construida a base de ganchos, suspensión de incredulidad endeble. No sé si llamarlo buen libro.

Quizá gran parte del éxito se debe a la polémica que suscita.

El problema, a mi entender, es que muchísima gente desconfia de la institución eclesiastica a raiz de leer este libro, y eso no es bueno. No digo que no sea bueno desconfiar de ellos, no, eso es genial e incluso necesario, en realidad me refiero a que podemos encontrar miles de motivos con mucho más peso en el día a día y en la historia que en esa ficción, a mi parecer, poco sólida.

Si llegase a convertirse, como ya es para mucha gente, en la piedra angular del discurso antieclesiastico tendríamos un problema, ya que es facil de tirar por tierra porque sus argumentos, contra lo que muchos quieren pensar, carecen de peso y bases fiables.

Creo que Brown ha elegido bien qué explotar, pero el cómo, a nivel literario, no me convence.

Por otra parte a nivel fenómeno no puedo evitar asociarlo a Roswell.
Cuando todo el mundo andaba dando por saco con los ovnis y empezaba a hacer demasiado ruido apareció el famoso caso Roswell, con el video de marras. Toda la comunidad que andaba metida en aquello de los platillos volantes se cogió a ello como prueba irrefutable de que lo que defendían era cierto. Por fin tenían pruebas de que todo lo que estaban diciéndole al mundo era verdadero.

Cuando hasta el último de ellos estuvo cogido a ese argumento, cuando todo giraba en torno a Roswell, se demostró que el video era falso.

La comunidad de los amigos de E.T sufrió un revés brutal que los desacreditó más de lo que ya estaban, pese a tener otras miles de cosas interesantes que decir, tantas como disparates.

No puedo evitar preocuparme.
Hay gente que considera lo que Brown dice en su libro y, sin embargo, ignora lo que la historia demuestra, mucho más contundente a mi entender.

Es igual de estúpido creerte algo porque te han dicho que te lo creas que no creertelo porque te han dicho que no te lo creas, sobretodo cuando ninguna de las dos posturas se apoya en la realidad de los hechos.

Son los hechos lo que deberíamos plantearnos, lo que deberíamos usar para dar base a nuestro discurso, no las ficciones especulativas. Si no corremos el riesgo de que el Status Quo utilice un silogismo sencillo del tipo:

El libro dice que la iglesia es mala
El libro lo dice usando ciertas premisas
Las premisas son ficticias.
Si son ficiticias son falsas.
luego la iglesia no es mala.

Pensando un poco en ello es fácil ver por dónde voy.
El uso que se está dando al libro en ese sentido no me parece saludable.

Por otra parte la saturación del mercado a golpe de códigos, templarios, sectas, conspiraciones vaticanas y demás, empieza a resultar más que cargante.

Cosas que pasan, supongo.

3 de Mayo 2006

La prensa que viene

Escribo esto en el día mundial por la libertad de prensa.

Me interesa no sólo escribir, sino la comunicación y, por supuesto, la información y la veracidad de esta. Me interesa mucho y, ahora mismo, estoy metido hasta el cuello en la revista para la que escribo y en el proyecto de periódico en el que se me ha invitado a participar. En breve voy a salir a cubrir un reportaje y tendré que entrevistar a algunas personas, por lo que estoy bastante centrado en esta historia.

Muchos de mis amigos son periodistas y comunicadores audiovisuales, algunos en formación y otros ejerciendo. Con algunos tengo un trato especial, ya que intercambiamos textos y nos ayudamos mutuamente a mejorar.

Este texto está dedicado a ellos, en especial a los que ahora están estudiando. Muchas veces hablamos de cómo está el panorama y compartimos dudas e inquietudes, así que me ha parecido buen momento para hablar de estas cosas aquí. Voy a intentar exponer alguna idea, y ya veremos si a alguien le sirve de algo.

En primero lugar se dice que un medio de comunicación ha de ser objetivo.
Bien.

Eso no existe.

Y no me refiero a que no exista un medio objetivo, no, me refiero a la objetividad en sí.
Se puede ser exacto, pero, como alguien dijo, exacto no es sinónimo de verdadero, aunque muchos estadistas se empeñen en ello.

Creo que, cuando la gente habla de objetividad, sin darse cuenta está hablando de concordancia con la versión ya establecida de hechos.

Si lo expuesto cuadra con la versión aceptada del tema dado, es objetivo.

Si lo pone en duda es subjetivo, poco fiable, ha de demostrar sus fuentes y, aún así, o será acusado de falsedad o de ser una opinión condicionada por cualquier patología freudiana o tendencia política que salga al paso en ese momento, el caso es dudar y desconfiar de todo lo que no suene como lo que ya conocemos aunque, irónicamente, aceptemos confiados "la verdad" que nos sabemos de memoria.

Ridículo, lo sé, pero supongo que si yo soy capaz de darme cuenta tú también.

Es curioso observar cómo una opinión que apoya al Status Quo es tratada como realidad; no necesita precisar sus fuentes ni dar pruebas de validez, mientras que una opinión discordante con el discurso de realidad está siempre bajo sospecha y, en última instancia, si supera todas las pruebas a las que es sometida, es reducida a simple forma de ver las cosas.

Creo que es necesaria una subjetividad formada, que englobe distintos puntos de vista, que sea capaz de mirar desde distintos ángulos, cómodos e incómodos, convenientes e inconvenientes, y devenir en algo totalmente nuevo.

Esto, en ocasiones, se malinterpreta y se cae en la más aburrida de las ambigüedades. Frialdad desapasionada, normalmente. Enumeración rutinaria, artículos sin chispa ni sustancia.

Por otra parte tenemos gente con unos puntos de vista valiosos, con mentes realmente brillantes, que echa a perder su discurso con la rabia, comprensible y justificada, pero improcedente.

Creo que no hay que intentar convencer usando la propia vehemencia, sino exponiendo con la máxima claridad posible. Si no sólo se consiguen zombies estúpidos que repiten nuestros panfletos en lugar de los del contrario.

Eso, como ya deberíamos saber, no nos lleva a ninguna parte.

Durante mucho tiempo los periódicos de izquierda han cometido un terrible error.

Han intentado dar validez a su propio discurso de verdad, en ocasiones con un tono, por desgracia, tan demagógico y panfletario como el que pueda usar cualquier publicación neoconservadora. Pese a ser más exactos han utilizado las mismas omisiones y las mismas verdades parciales que sus opuestos, aunque utilizando figuras retóricas distintas contenidas en su propia mitología de liberación. Eso nos lleva a dos ideas compitiendo por la hegemonía absoluta.

Sería necesario luchar contra este tipo de intento de hegemonía, venga del lado que venga, y generar un tipo de mirada que posea, diseminado en sí misma, el antídoto contra los enfoques más perniciosos que se estén intentando establecer sobre el objeto a tratar.

No se trata de atacar cualquier mirada que consideremos engañosa, sino de asimilarla, comprenderla, y hacer visible en qué juegos de significados se apoya, qué verdades establece y cómo las establece.

La metodología para esto puede ser compleja, pero creo que pensándolo mucho se podría dar con algo parecido a unas directrices a la hora de afrontar las informaciones a cubrir.

Por poner un ejemplo práctico digamos que tenemos que informar sobre un tema concreto.

Observando el enfoque que se da al tema desde los distintos medios podemos detectar que tipo de Idea/Virus se está tratando de asociar a éste. Después tenemos que preguntarnos qué están dejando fuera, es decir, qué no están contando.

El siguiente paso sería analizar con cuidado la implicación negativa asociada a la noticia, la Idea/Virus en sí, la deconstruimos, entendemos su lógica interna, sus bases, los fundamentos correctos en los que se apoya, los erróneos también, qué realidades incompletas contiene, por qué la parte omitida ha sido omitida, qué tergiversaciones contiene y qué se consigue con ellas.

Resumiendo: Por qué funciona esa Idea/Virus y cómo lo hace.

Ahora viene el paso que difiere de lo que tradicionalmente se viene haciendo.

En lugar de generar un discurso contrario, un opuesto, se genera un discurso que haga visibles los engranajes del que estamos analizando. Se trata de conseguir que "se vea el truco" de la versión dada, cómo se le hace funcionar, no de dar otra versión distinta que también tendría sus propios trucos y sería igual de ilusoria.

Una vez controlado todo esto tendríamos la Idea/Antidoto, pero está claro que no podemos incluir una exposición minuciosa sobre las miradas falsas que se construyen acerca del tema que tratamos en cada artículo y además la noticia en sí, sería demasiado extenso.

Así que tendríamos que sintetizar la base de esta Idea/Antídoto y rompernos los cuernos para conseguir que esté presente en el texto, como subtrama, enredada en la noticia.

Sé que suena complicado, pero creo que con un par de cortes certeros se puede hacer caer casi cualquier cosa. Es mejor que ir corriendo como un toro salvaje, espada en mano. Conversando con un amigo llamé a esto "la economía de movimiento del Samurai" y, a decir verdad, pienso mucho en ello últimamente. Mucho.

Como apuntaba Robert Fisk, la mayoría de periódicos deberían llamarse "fuentes oficiales aseguran", y este es un error en el que creo que es obvio no deberíamos de caer. Cómo conseguir otro tipo de fuente y seguir teniendo validez ante la opinión pública es otro de los puntos a cubrir. Quizá, después de todo, nos toque construir otro tipo de validez.

En fin, es más sencillo pensarlo que explicarlo pero imagino que algunos sabréis por dónde voy, los que no, en fin, siento que os hayáis aburrido. Ya pasó, ya pasó