« Noviembre 2007 | Main | Junio 2008 »

29 de Febrero 2008

Animaladas

No tengo nada en contra de los amantes de los animales, aunque tampoco tengo nada a favor.

A título personal diré que he visto a personas que se declaran animalistas tratar a otras personas a patadas, pero sé que es una casualidad y que no son un ejemplo ilustrativo. Coincidencias, mala suerte y cosas de esas. Quizá el amor por los animales de estas personas que yo conocí sea un intento de compensar su falta de tacto y empatía con sus congéneres humanos, o vete tú a saber. A fin de cuentas no es importante, y menos a estas alturas.

No obstante, me gusta la gente que hace cosas buenas por los animales igual que me gusta la gente que hace cosas buenas, así, en general. Ambas me parecen dignas de respeto pero no de elogio, ya que hacen lo que deben y cumplir con obligaciones éticas no es motivo de premio, al menos para mí.

Hoy comentaba con una amiga un correo que hemos recibido, en el que se acusaba a un artista de asesino de animales. Ha sido difícil discernir los hechos entre todo el odio que destilaba el mail de marras, así que me he puesto a buscar.

Eso, en lugar de aclararlo, lo ha complicado.

Para encontrar información más o menos objetiva que se ciñese a los hechos, en lugar de comentarios sobre lo hijo de la grandísima puta que es el artista y sobre todas las torturas a las que habría que someterle, he tenido que usar mucha, mucha paciencia.

Al final he llegado a una conclusión que quisiera compartir con vosotros.

La cosa pinta así:

El tipo colocó en una pared, escrito con trozos de pienso, �??Eres lo que lees�?�. En la pared de enfrente colocó a un perro atado con una correa corta. Anunció que lo iba a dejar morir de hambre, entre otras cosas para denunciar los miles de perros famélicos que hay en su país, donde las calles están llenas de ellos. Mueren centenares todos los días y nadie lo ve, y a nadie le importa. La muerte de este, al menos, servirá de algo.

Eso es lo que dijo.

Según los airados internautas que le han mentado a todos los muertos, el perro murió, o, mejor dicho, fue asesinado por este pintamonas inmoral.

Según las únicas fuentes oficiales que he podido encontrar, la Directiva del museo, varios trabajadores de éste, el propio artista, y algún periódico que había hecho los deberes, el perro no murió.

No sólo no murió, sino que era alimentado de noche por uno de los guardias. Aunque eso no es interesante para mis colegas los de Liberad a Willy, porque no resulta polémico.

Todo esto no me ha gustado un pelo y lo que empezó como curiosidad ha terminado como mosqueo profundo.

Lo que me toca los cojones es que, entre los cientos de personas que vieron la exposición, nadie tuvo la idea de:

A) Soltar al perro.
B) Coger pienso de la pared y dárselo.
C) Llevarle comida de casa.
D) Dejarle caer cerca cosas que pueda comer.
E) Derramar líquido cerca que pueda beber.
F) Presentarse con el jodido ejército, las autoridades o lo que hiciese falta.
G) Atarse una bomba al pecho y exigir la inmediata liberación del famélico can.
F) Reunir firmas y adoptar al perro como mascota de honor del Museo
H) Hacer algo, cualquier cosa, que no fuese quedarse mirando.

Y me jode la historia, ya veis.

Me jode ver a la gente llenarse la boca con crueldad animal y callarse como putas con otras cosas que, lo siento, son más importantes.

¿Crees que a los niños de países pobres les salvan la vida después de rodar el anuncio?

Despierta, gilipollas.

Así que he de decir que el tipo tiene razón, somos lo que leemos; y lo que leemos son un montón de gilipolleces que caen por su propio peso cuando tenemos a un perro atado a una pared, al alcance de la mano, y no hacemos nada por él.

Nada.

Es más fácil poner el grito en el cielo y pedir sangre que informarse o, al menos, preguntarse, qué cojones estará intentando decir el tipejo que ha organizado ese tinglado.

A lo mejor es que, cegados por su imperturbable amor a los animales, pensaron que la cosa iba con el perro, cuando, en realidad, los auténticos protagonistas eran la panda de imbéciles que desfiló por delante suyo sin mover ni un dedo.

Todo esto me parece muy edificante. Los mails pidiendo boicot al señor que tuvo la idea, los golpes en el pecho, las amenazas de muerte y todo el follón, que persiste incluso después de que las autoridades del museo, y el propio artista, hayan explicado la historia.

Ya que nos ponemos, nos ponemos, ¿Qué importa la verdad si esto es más jugoso?

Así que, a mi amiga y a mí, nos parece que todo este barullo forma parte de la idea original, de la denuncia que el artista pretendía conseguir y, sinceramente, le ha salido redondo.

Plas, plas, colega, muy bueno lo tuyo.

Y si pienso así es porque yo, en su lugar, habría hecho exactamente eso:
Decirle a una panda de meapilas que me voy a cargar a un inocente, ponerlo a la vista para que lo pudiesen salvar, ver cómo no hacen nada por él y partirme la caja después con sus airados insultos, sus amenazas de muerte, sus peticiones de veto y toda la demás parafernalia infame con la que me he desayunado mientras buscaba información sobre el asunto.

Entiendo que les venga a huevo seguir en sus trece pidiendo la cabeza del autor, pero existen una serie de indicios que señalan que, simplemente, esa obra buscaba hacer visible cierta hipocresía e incoherencia en el individuo. No en el que la realizó, no, sino en todos los que fueron a verla.

Todos y cada uno de ellos.

Si las cosas fuesen como tienen que ser, en esa pared no habría quedado ni un sólo trozo de pienso, al menos es lo que yo habría esperado. Pero claro; es más fácil escribir amenazas de muerte, convocar boicots y sacar pecho a favor de los animales que hacer algo por ellos.

Incluso si el perro hubiese muerto realmente me seguirían pareciendo más culpables los que no hicieron nada por él que el tipo que lo puso allí, pero no parece ser el caso, por mucho que se empeñen.

Así que, una vez meditado el asunto puedo decir dos cosas:

1) Que la gente que de verdad hace algo por otro ser vivo seguirá teniendo mi simpatía.
2) Que la gente que de verdad hace algo contra otro ser vivo seguirá teniendo mi desprecio

En cuanto a los del airado mail pidiendo la cabeza del artista en bandeja de plata, y blablabla, sólo diré seis palabritas:

No contéis con mi firma.
Capullos.

10 de Febrero 2008

Esperando

Ella está en el supermercado, así que yo paseo a la perra.

Los niños se paran y le acarician la cabeza.
Sonrío y no digo nada, salvo algún sí ocasional cuando me dicen que es como el perro de Scottex. Estoy seguro de que corriendo por su pasillo con un rollo de papel higiénico entre los dientes no les parecería tan adorable, pero eso no se lo cuento.

Ahora soy un tío majo.

Por la noche me quedo mirándola hasta que se duerme. Si apago la luz antes, empieza a corretear y a golpearlo todo a oscuras, así que me quedo sentado en la cama y espero.

Mi novia se queda dormida, pero la perra continúa mirándome, así que sigo allí, sentado, esperando. De vez en cuando le acaricio el lomo y le rasco detrás de las orejas.

Buena chica.

Pienso en todas las cosas que he pasado para llegar a este momento. En lo que significa estar aquí, con una mujer que vale la pena durmiendo a mi espalda, con una perra a mis pies y con mil cosas que me motivan entre las manos. También pienso un poco en qué viene después y sonrío, porque al fin se ha quedado dormida, y porque nadie, salvo yo, sabe en qué estoy pensando.

Me meto en la cama y, al hacerlo, despierto a mi novia.
Me pregunta si ha funcionado y le digo que sí.

La perra está dormida.

Me dice que tengo una manera rara de hacer las cosas y me besa.
Después, haciendo el amor, despertamos a la perra.

Es divertido volver a empezar.